Hola queridos fans. Llevaba un tiempo sin aparecer por aquí por motivos que no vienen al caso y que, dicho sea, me tocan los huevos, pero el caso es que he vuelto para hablar de un personaje típico de las calles y bares españoles: el voceras.
Todos hemos estado alguna vez en un bar y el que diga lo contrario miente descaradamente. Basta pasar por un bar normal, el típico de barrio de toda la vida, para ver ciertos personajes curiosos y muy habituales en España. No vale ir a un bar fashion ni cosas por el estilo porque allí sólo encontraremos gafapastas. Si pasamos por un bar de los de siempre con ganas de observar veremos que hay varias figuras clave. En primer lugar tenemos al camarero, tipo extraño que, o no habla nada o está despotricando contra todo. Luego tenemos al típico alcohólico aislado del resto que, sin dejar de mirar la tele, bebe anís, coñac o cualquier bebida de alta graduación y que, de vez en cuando, comenta algo con el camarero que, a su vez, o responde con monosílabos o empieza a criticar todo. Sirva esto como ejemplo. Si el que bebe en la barra ve en la tele un accidente de coche y hace una observación el camarero empezará quejándose de lo mal que se conduce y terminará cagándose en el gobierno por el estado de las carreteras.
Luego tenemos a la pareja de jóvenes que toman un refresco en un rincón, muy acaramelados y separados del resto. Está, como no, el grupo de amigos que beben cervezas y los abuelos en la partida de cartas o tomando un vino en la barra. Bien. Pues cualquiera de ellos puede ser un voceras. Es fácil reconocerlo.
Si se trata del camarero se encargará de que todo el bar se entere de cómo se caga en todo lo cagable y no permitirá que nadie tenga dudas. Todos, incluso los que pasean por la acera de enfrente, escucharán sus gritos. El alcohólico, normalmente seguidor incondicional de un equipo de fútbol, participará en todas las conversaciones deportivas que se desarrollen en el bar y en todas mostrará sus dotes comunicativas gesticulando, gritando y con una forma interesante de rebatir los argumentos del rival, que es la de no escucharlos ni dejar que los demás los escuchen. A falta de argumentos que le den la razón siempre puede utilizar su voz cazallera para ganar ese combate dialéctico (que puede acabar en un guantazo que suele recibir el voceras cuando insulta mucho y en voz demasiado alta). En cualquier otro tema, el voceras alcohólico siempre gritará pensando que las barbaridades que dice gritando son verdades como puños que escandalizan a los demás pero que nadie se atreve a decir.
En el grupo de amigos que toman cervezas siempre habrá uno que quiera demostrar al mundo lo gracioso que es y lo bien que se lo pasa y siempre, siempre, terminará levantando la voz. Si es para soltar una soberana gilipollez, mejor que mejor. No importa si se trata de hablar del partido de fútbol que echan en la tele, de una pelea en la que ha participado o de su último ligue. La cuestión es hacerlo gritando, o mejor dicho, rebuznando. Cuanto más triste sea la vida del personaje, más gritará. Hay que decir que, en algunos casos, las cervezas, el buen humor o el ambiente de un partido importante pueden hacer que alguien del grupo de amigos o varios de ellos griten y se emocionen. Incluso que se tomen el pelo entre ellos. En este caso no son voceras ya que están borrachos o de cachondeo. El voceras lo es por sistema.
Y, como no, en el grupo de viejos que juegan la partida o charlan tranquilamente en la barra tomando un vino también habrá siempre un voceras. En la partida el voceras se enfadará por una jugada puntual y gritará. Si alguien trata de explicarle lo que ha pasado levantará más la voz porque en la mentalidad del voceras la razón no la lleva el que expone sus argumentos con más sentido sino el que más grita, el que más vergüenza ajena da a los que están alrededor. En la conversación de barra la situación se repetirá llevando la razón el que peores modales muestra. Finalizada la discusión, el voceras, orgulloso de su mala educación y de su potente voz, triunfador de la pelea dialéctica, saldrá a la puerta del bar a fumarse un cigarro mirando a los que pasan por la calle como si fueran seres inferiores. Se siente ganador y a su alrededor se crea una aura de victoria. Incluso parece menos calvo, menos gordo y más alto.
Mientras, la feliz pareja de enamorados mira con vergüenza ajena y algo de disimulado desprecio al voceras que está montando el lamentable espectáculo y, mientras acaban su refresco, ya hablan de ir a un bar más tranquilo.
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martes, 25 de octubre de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
Conspiración!!
Por todos es sabido que vivimos en una sociedad que tiene acceso a tal cantidad de fuentes de información que hasta del más mínimo suceso ocurrido en un pueblo remoto aparecen varias noticias, ya sea en medios de comunicación o en blogs o páginas personales de los ciudadanos. Muchas veces se han dado casos de manipulación que han sido aireados por la infinidad de fuentes de información que pueden encontrarse, especialmente desde que existe internet y un alto porcentaje de la población mundial tiene acceso al servicio. De tal forma que sobre cualquier hecho tenemos multitud de opiniones, a veces falsedades, otras manipuladas y otras, sencillamente, de personas que no se quieren creer algo. Es una sociedad tan descreida que siempre surgirán corrientes que nieguen lo que ha pasado, las noticias que les llegan o directamente hablen de conspiraciones orquestadas por masones, la CIA, una sociedad secreta que gobierna el mundo o una raza alienígena.
Un aspecto curioso de estas teorías de la conspiración es que siempre están supuestamente organizadas por grupos o países que caen mal a las personas que creen en ellas. También están los que se las creen porque de esa forma se explica un hecho extraño que él quiere pensar que es cierto. Si alguien odia, por ejemplo, a los Estados Unidos, siempre tenderá a creer las conspiraciones que se atribuyen a este país puesto que es realmente lo que quiere creer, que los estadounidenses son los malos. Si alguien está convencido de que existen los extraterrestres, ante la falta de evidencias creerá todas las conspiraciones de ocultamientos de OVNIS y demás. Descartará rápidamente cualquier explicación alternativa porque no le satisface como la conspiración y, normalmente, rechazará cualquier argumento en contra utilizando la negación o argumentos cada vez más demenciales.
Las teorías conspiranoicas suelen resultar atractivas al público general porque aportan luz a temas desconocidos o poco claros, aunque en muchas ocasiones esa luz que aportan es más fruto del ingenio de un escritor que busca vender más libros o del intento de diversos grupos de arrimar el ascua a su sardina para hacer ganar fuerza sus movimientos, ya sean políticos religiosos o de cualquier otro tipo. A esto se debe añadir que programas de misterio como el de Iker Jiménez alimentan esa curiosidad por temas extraños y, al estar hechos por profesionales, le confieren a estas teorías cierta credibilidad para todo aquel que se las quiera creer.
Llegados a este punto debo decir que lo que realmente me toca los huevos es que haya tanta gente hoy en día que no se cree nada. No importa de qué sea el tema, siempre habrá grupos que te digan que es una conspiración y lo peor de todo es que los que se creen estas teorías tienden a sentirse superiores, como si los mensajes que llegan de todas partes manipularan a la población pero a ellos no. Se creen los únicos capaces de ver la verdad y la luz en un mundo de sombras y te cuentan sus ideas como si fueran verdades reveladas por Dios a través de ellos, que imagino que serán sus profetas. Si un avión cae en el mar ha sido la CIA, si en unas elecciones no ha salido el resultado esperado se trata de una orden dada por el gonierno mundial en la sombra, si un equipo de fútbol gana un partido hay por detrás un amaño con maletines y si los pepinillos del bar de la esquina están muy amargos es porque llevan una sustancia para el control mental. De cualquier tema sale una conspiración.
Lo malo del tema es que algunas de estas conspiraciones han resultado ser ciertas y eso ha dado alas a los conspiranoicos para sacar punta a todos los sucesos. Elvis sigue vivo, Hitler también, nunca se ha llegado a la Luna, la Tierra está hueca y allí dentro vive una raza superior y, por supuesto, Jordi Hurtado está muerto pero grabó miles de episodios de Saber y Ganar. Si mañana inventan una nueva vacuna será una nueva conspiración y los que se lo crean le echarán la culpa de esto a su enemigo favorito, Occidente, los extraterrestres, los masones, la CIA o los comedores de pipas. El caso es que siempre saldrán los que no se creen nada y dicen que ha sido una conspiración. Como siempre se ha dicho, la gente suele creer lo que quiere creerse. En temas de conspiraciones la cosa no iba a ser diferente.
Un saludo.
Un aspecto curioso de estas teorías de la conspiración es que siempre están supuestamente organizadas por grupos o países que caen mal a las personas que creen en ellas. También están los que se las creen porque de esa forma se explica un hecho extraño que él quiere pensar que es cierto. Si alguien odia, por ejemplo, a los Estados Unidos, siempre tenderá a creer las conspiraciones que se atribuyen a este país puesto que es realmente lo que quiere creer, que los estadounidenses son los malos. Si alguien está convencido de que existen los extraterrestres, ante la falta de evidencias creerá todas las conspiraciones de ocultamientos de OVNIS y demás. Descartará rápidamente cualquier explicación alternativa porque no le satisface como la conspiración y, normalmente, rechazará cualquier argumento en contra utilizando la negación o argumentos cada vez más demenciales.
Las teorías conspiranoicas suelen resultar atractivas al público general porque aportan luz a temas desconocidos o poco claros, aunque en muchas ocasiones esa luz que aportan es más fruto del ingenio de un escritor que busca vender más libros o del intento de diversos grupos de arrimar el ascua a su sardina para hacer ganar fuerza sus movimientos, ya sean políticos religiosos o de cualquier otro tipo. A esto se debe añadir que programas de misterio como el de Iker Jiménez alimentan esa curiosidad por temas extraños y, al estar hechos por profesionales, le confieren a estas teorías cierta credibilidad para todo aquel que se las quiera creer.
Llegados a este punto debo decir que lo que realmente me toca los huevos es que haya tanta gente hoy en día que no se cree nada. No importa de qué sea el tema, siempre habrá grupos que te digan que es una conspiración y lo peor de todo es que los que se creen estas teorías tienden a sentirse superiores, como si los mensajes que llegan de todas partes manipularan a la población pero a ellos no. Se creen los únicos capaces de ver la verdad y la luz en un mundo de sombras y te cuentan sus ideas como si fueran verdades reveladas por Dios a través de ellos, que imagino que serán sus profetas. Si un avión cae en el mar ha sido la CIA, si en unas elecciones no ha salido el resultado esperado se trata de una orden dada por el gonierno mundial en la sombra, si un equipo de fútbol gana un partido hay por detrás un amaño con maletines y si los pepinillos del bar de la esquina están muy amargos es porque llevan una sustancia para el control mental. De cualquier tema sale una conspiración.
Lo malo del tema es que algunas de estas conspiraciones han resultado ser ciertas y eso ha dado alas a los conspiranoicos para sacar punta a todos los sucesos. Elvis sigue vivo, Hitler también, nunca se ha llegado a la Luna, la Tierra está hueca y allí dentro vive una raza superior y, por supuesto, Jordi Hurtado está muerto pero grabó miles de episodios de Saber y Ganar. Si mañana inventan una nueva vacuna será una nueva conspiración y los que se lo crean le echarán la culpa de esto a su enemigo favorito, Occidente, los extraterrestres, los masones, la CIA o los comedores de pipas. El caso es que siempre saldrán los que no se creen nada y dicen que ha sido una conspiración. Como siempre se ha dicho, la gente suele creer lo que quiere creerse. En temas de conspiraciones la cosa no iba a ser diferente.
Un saludo.
miércoles, 27 de abril de 2011
Giggs-Raúl
Anoche tuve el placer de ver el partido de semifinales de la Champions que enfrentó al Schalke 04 y al Manchester United. Los ingleses, a pesar de tener algo de mala suerte de cara al gol, dieron un baño al conjunto germano y prácticamente dejan decidida la eliminatoria a falta del encuentro en tierras británicas. Me llevé una alegría porque por detrás del Real Zaragoza (equipo no apto para cardíacos pero al que se sigue con pasión), el Manchester es el equipo que más me gusta.
Pero el tema de hoy no es hablar sobre mis dos equipos favoritos sino de dos leyendas vivas del fútbol que ayer estaban en el terreno de juego del Veltins-Arena. Me refiero, por supuesto, a Ryan Giggs y Raúl González. El galés, que marcó un gol ayer, se encuentra actualmente en su temporada número 21 con los 'Red Devils' y en todo este tiempo ha disputado más de 800 encuentros con la mítica camiseta roja del equipo de Manchester anotando más de 150 goles. Por su parte, Raúl ha permanecido en el Real Madrid 16 temporadas, ha disputado más de 700 encuentros y superado la barrera de los 300 tantos antes de marcharse al Schalke, donde sigue dando guerra.
Los dos jugadores han conquistado una abrumadora cantidad de títulos. El palmarés de Raúl incluye 6 ligas, 4 supercopas españolas, 3 copas de Europa, 2 Intercontinentales y una supercopa de Europa. Giggs ha ganado 11 ligas, 4 copas de la liga, 4 copas inglesas, 8 supercopas de Inglaterra, 2 copas de Europa, 1 supercopa de Europa, una Intercontinental y un Mundialito de clubes. Ninguno de los dos jugadores ha sido expulsado nunca de un terreno de juego y ambos han demostrado una gran profesionalidad sin provocar situaciones desagradables. Dos profesionales con mayúsculas.
Imagino que os estaréis preguntando qué hace esto en 'Lo que me toca los huevos'. Aquí viene la explicación. En el caso de Raúl llevamos ya varios años viviendo una eterna discusión entre los llamados 'raulistas' y los 'antirraulistas'. El jugador nunca ha hablado del tema, aceptando su salida de la selección y esforzándose por seguir rindiendo al máximo nivel. Cierto es que ha tenido temporadas nefastas y que en ocasiones era convocado para jugar con España más por su nombre que por su estado físico. En cualquier caso, el debate sobre su persona no lo ha provocado él sino grupos de fanáticos del fútbol que tenían que endiosar o desprestigiar a un profesional. Forofos que eran incapaces de ver la realidad.
El debate sobre si Raúl es bueno o malo, sobre si debe ir a la selección o retirarse, sobre si debe seguir jugando al fútbol o si realmente no sabe lo que es un balón continúa y se extiende como un virus que todo lo infecta. Hace poco tiempo, cuando David Villa superó la cifra de goles de Raúl con la selección no faltaron los que salieron a insultar a Villa, jugador que ha ayudado a hacernos campeones del mundo y de Europa, porque según ellos todos sus goles se debían a que jugaba rodeado de buenos jugadores y Raúl en su época no. Una discusión que acaba haciendo que a las personas a las que les gusta Villa vean con malos ojos a Raúl y desprestigien a este jugador.
Y la historia se repite siempre. Muchos periodistas (que lo único que hacen es desprestigiar la profesión y dejar en mal lugar a sus compañeros serios) se dedican a crear polémicas donde no las hay, a menospreciar los logros de jugadores rivales o que luchan por superar los records del jugador al que adoran y endiosan, cuando lo más sensato, lógico y conveniente sería reconocer lo que cada uno ha conseguido independientemente de la camiseta que lleve puesta y del escudo al que sea fiel.
Seguro que durante estos días se habla de que Giggs es mejor que Raúl, que Raúl es un cojo, que Giggs es un abuelo con suerte y se critica e insulta a dos jugadores como la copa de un pino para intentar convencernos a los demás de cuál es el mejor. Yo creo que ha llegado la hora de decir basta. Ha llegado la hora de reconocer lo que a cada uno le corresponde y dejarse de cuentos y forofismos baratos. Ayer en el Veltins-Arena no vi al '7 de España', no vi a dos abuelos con suerte, no vi a un matado ni a un tío que mete goles de suerte. Lo que ayer vi en el campo eran dos leyendas del fútbol. Dos profesionales que siempre han sabido el lugar que debían ocupar y no han provocado un escándalo cuando han dejado de ser convocados para la selección, entendiendo que había otros jugadores que debían ocupar ese lugar. Jugadores como David Villa, que aunque a muchos les cueste reconocer, es otro pedazo de jugador. Ya basta de menospreciar los logros de los demás por el color de su camiseta. Raúl y Giggs, Giggs y Raúl, dos jugadores que dentro de 30 años serán recordados por todos los verdaderos amantes del fútbol. Al igual que Villa será recordado por cualquiera que tenga curiosidad por la selección española o le interesen los mundiales de fútbol y los hombres que marcaron los goles en ellos.
Quitémonos de una vez la venda, la camiseta de nuestro equipo favorito y reconozcamos a cada uno lo que se merece. Raúl y Giggs son profesionales que lo siguen dando todo sobre el campo en partidos de primer nivel a pesar de su edad y de haberlo ganado ya casi todo y Villa es un delantero que ha conseguido con sus goles ayudar a los mayores éxitos de nuestra selección. Y esa es la realidad hasta que venga un forofo y empiece a insultar a alguno de estos futbolistas.

Pero el tema de hoy no es hablar sobre mis dos equipos favoritos sino de dos leyendas vivas del fútbol que ayer estaban en el terreno de juego del Veltins-Arena. Me refiero, por supuesto, a Ryan Giggs y Raúl González. El galés, que marcó un gol ayer, se encuentra actualmente en su temporada número 21 con los 'Red Devils' y en todo este tiempo ha disputado más de 800 encuentros con la mítica camiseta roja del equipo de Manchester anotando más de 150 goles. Por su parte, Raúl ha permanecido en el Real Madrid 16 temporadas, ha disputado más de 700 encuentros y superado la barrera de los 300 tantos antes de marcharse al Schalke, donde sigue dando guerra.
Los dos jugadores han conquistado una abrumadora cantidad de títulos. El palmarés de Raúl incluye 6 ligas, 4 supercopas españolas, 3 copas de Europa, 2 Intercontinentales y una supercopa de Europa. Giggs ha ganado 11 ligas, 4 copas de la liga, 4 copas inglesas, 8 supercopas de Inglaterra, 2 copas de Europa, 1 supercopa de Europa, una Intercontinental y un Mundialito de clubes. Ninguno de los dos jugadores ha sido expulsado nunca de un terreno de juego y ambos han demostrado una gran profesionalidad sin provocar situaciones desagradables. Dos profesionales con mayúsculas.
Imagino que os estaréis preguntando qué hace esto en 'Lo que me toca los huevos'. Aquí viene la explicación. En el caso de Raúl llevamos ya varios años viviendo una eterna discusión entre los llamados 'raulistas' y los 'antirraulistas'. El jugador nunca ha hablado del tema, aceptando su salida de la selección y esforzándose por seguir rindiendo al máximo nivel. Cierto es que ha tenido temporadas nefastas y que en ocasiones era convocado para jugar con España más por su nombre que por su estado físico. En cualquier caso, el debate sobre su persona no lo ha provocado él sino grupos de fanáticos del fútbol que tenían que endiosar o desprestigiar a un profesional. Forofos que eran incapaces de ver la realidad.
El debate sobre si Raúl es bueno o malo, sobre si debe ir a la selección o retirarse, sobre si debe seguir jugando al fútbol o si realmente no sabe lo que es un balón continúa y se extiende como un virus que todo lo infecta. Hace poco tiempo, cuando David Villa superó la cifra de goles de Raúl con la selección no faltaron los que salieron a insultar a Villa, jugador que ha ayudado a hacernos campeones del mundo y de Europa, porque según ellos todos sus goles se debían a que jugaba rodeado de buenos jugadores y Raúl en su época no. Una discusión que acaba haciendo que a las personas a las que les gusta Villa vean con malos ojos a Raúl y desprestigien a este jugador.
Y la historia se repite siempre. Muchos periodistas (que lo único que hacen es desprestigiar la profesión y dejar en mal lugar a sus compañeros serios) se dedican a crear polémicas donde no las hay, a menospreciar los logros de jugadores rivales o que luchan por superar los records del jugador al que adoran y endiosan, cuando lo más sensato, lógico y conveniente sería reconocer lo que cada uno ha conseguido independientemente de la camiseta que lleve puesta y del escudo al que sea fiel.
Seguro que durante estos días se habla de que Giggs es mejor que Raúl, que Raúl es un cojo, que Giggs es un abuelo con suerte y se critica e insulta a dos jugadores como la copa de un pino para intentar convencernos a los demás de cuál es el mejor. Yo creo que ha llegado la hora de decir basta. Ha llegado la hora de reconocer lo que a cada uno le corresponde y dejarse de cuentos y forofismos baratos. Ayer en el Veltins-Arena no vi al '7 de España', no vi a dos abuelos con suerte, no vi a un matado ni a un tío que mete goles de suerte. Lo que ayer vi en el campo eran dos leyendas del fútbol. Dos profesionales que siempre han sabido el lugar que debían ocupar y no han provocado un escándalo cuando han dejado de ser convocados para la selección, entendiendo que había otros jugadores que debían ocupar ese lugar. Jugadores como David Villa, que aunque a muchos les cueste reconocer, es otro pedazo de jugador. Ya basta de menospreciar los logros de los demás por el color de su camiseta. Raúl y Giggs, Giggs y Raúl, dos jugadores que dentro de 30 años serán recordados por todos los verdaderos amantes del fútbol. Al igual que Villa será recordado por cualquiera que tenga curiosidad por la selección española o le interesen los mundiales de fútbol y los hombres que marcaron los goles en ellos.
Quitémonos de una vez la venda, la camiseta de nuestro equipo favorito y reconozcamos a cada uno lo que se merece. Raúl y Giggs son profesionales que lo siguen dando todo sobre el campo en partidos de primer nivel a pesar de su edad y de haberlo ganado ya casi todo y Villa es un delantero que ha conseguido con sus goles ayudar a los mayores éxitos de nuestra selección. Y esa es la realidad hasta que venga un forofo y empiece a insultar a alguno de estos futbolistas.

jueves, 14 de abril de 2011
Los neo-hippies
Saludos. Hoy tengo ganas de escribir sobre un grupo social que todos conocemos; los hippies. Se pusieron de moda hace ya unas décadas y desde entonces siempre han salido nuevos afiliados a esta corriente ideológica contracultural. Acepto que pueden tener ideas positivas y que actúan de buen corazón, al menos normalmente, pero hay una serie de actitudes suyas que realmente me tocan los huevos, de ahí que les nombre en este blog.
En primer lugar debemos partir de una base y es que la abrumadora mayoría de los que en su día fueron hippies tienen actualmente puestos de trabajo de alto nivel y una posición social superior a la media. Todo esto debería ir contra sus valores pero el dinero, como ya decía Quevedo, es un caballero muy poderoso.
Este tema da para unas cuantas conversaciones largas de esas que suelen desarrollarse en la sobremesa o por la tarde con una cerveza en la mano, pero no quisiera alargarme en exceso, de ahí que trataré el tema de un hippie al que conocí hace unos meses. El tipo en cuestión era un joven artesano que se dedicaba a confeccionar pulseras con trozos de tela que había comprado a una fábrica. Las vendía a unos cinco euros y con ese dinero había estado viviendo en Ibiza y se encontraba cuando le conocí en el sur de Inglaterra. Según contaba, durante su vida en Ibiza se había dedicado a vender sus pulseras a personas que estaban en la playa o pasaban por su puestecillo. El artesano decía que lo que más le gustaba era charlar con sus clientes mientras se fumaban tranquilamente un porro de hierba. No conozco los precios de este producto pero si por cada pulsera de cinco euros vendida el colega invitaba a un porro el negocio no debía ir demasiado bien.
A pesar de que las cuentas no cuadraban, el tío, con gran pasión por la artesanía, seguía viviendo en Ibiza, participando en reuniones musicales con bongos junto al mar y disfrutando de comidas vegetarianas para no dañar animales, a pesar de que la tela que usaba era lana conseguida de la utilización comercial de ovejas. No quiero ni pensar en la cantidad de pulseras que tuvo que vender para poder pagar todos aquellos canutos y conseguir reunir el dinero suficiente para pagar su estancia en el Reino Unido, pero el artesano lo hizo. Había ido a Inglaterra a conocer mundo y aprender inglés pero se quejaba porque el precio de la marihuana era más alto que en Ibiza. Es lógica su preocupación teniendo en cuenta que en el Reino Unido no vendía pulseras ni tenía oficio conocido. Pero, eso sí, nunca le faltaba de nada.
Es aquí donde quería llegar. Estamos ante el caso de un hippie que no trabaja, apenas puede sacar dinero de sus pulseras pero vive a todo tren viajando por España y por Europa y disfrutando de los caprichos que le apetecen. ¿De dónde sale este dinero? Creo que no hace falta ser un Einstein para saber que detrás de la ropa y aspecto contracultural de este joven hay una familia con dinero que le está pagando todas sus experiencias. Y, como en tantos otros casos, cuando el artesano se canse de hacer pulseras y fumar porros charlando con desconocidos en una playa ibicenca, cuando se aburra de criticar el sistema social insensible e injusto en el que vive, volverá a casa, se pondrá un traje, una corbata y se sentará en el puesto de ejecutivo que su padre le ha guardado durante todos estos años.
En primer lugar debemos partir de una base y es que la abrumadora mayoría de los que en su día fueron hippies tienen actualmente puestos de trabajo de alto nivel y una posición social superior a la media. Todo esto debería ir contra sus valores pero el dinero, como ya decía Quevedo, es un caballero muy poderoso.
Este tema da para unas cuantas conversaciones largas de esas que suelen desarrollarse en la sobremesa o por la tarde con una cerveza en la mano, pero no quisiera alargarme en exceso, de ahí que trataré el tema de un hippie al que conocí hace unos meses. El tipo en cuestión era un joven artesano que se dedicaba a confeccionar pulseras con trozos de tela que había comprado a una fábrica. Las vendía a unos cinco euros y con ese dinero había estado viviendo en Ibiza y se encontraba cuando le conocí en el sur de Inglaterra. Según contaba, durante su vida en Ibiza se había dedicado a vender sus pulseras a personas que estaban en la playa o pasaban por su puestecillo. El artesano decía que lo que más le gustaba era charlar con sus clientes mientras se fumaban tranquilamente un porro de hierba. No conozco los precios de este producto pero si por cada pulsera de cinco euros vendida el colega invitaba a un porro el negocio no debía ir demasiado bien.
A pesar de que las cuentas no cuadraban, el tío, con gran pasión por la artesanía, seguía viviendo en Ibiza, participando en reuniones musicales con bongos junto al mar y disfrutando de comidas vegetarianas para no dañar animales, a pesar de que la tela que usaba era lana conseguida de la utilización comercial de ovejas. No quiero ni pensar en la cantidad de pulseras que tuvo que vender para poder pagar todos aquellos canutos y conseguir reunir el dinero suficiente para pagar su estancia en el Reino Unido, pero el artesano lo hizo. Había ido a Inglaterra a conocer mundo y aprender inglés pero se quejaba porque el precio de la marihuana era más alto que en Ibiza. Es lógica su preocupación teniendo en cuenta que en el Reino Unido no vendía pulseras ni tenía oficio conocido. Pero, eso sí, nunca le faltaba de nada.
Es aquí donde quería llegar. Estamos ante el caso de un hippie que no trabaja, apenas puede sacar dinero de sus pulseras pero vive a todo tren viajando por España y por Europa y disfrutando de los caprichos que le apetecen. ¿De dónde sale este dinero? Creo que no hace falta ser un Einstein para saber que detrás de la ropa y aspecto contracultural de este joven hay una familia con dinero que le está pagando todas sus experiencias. Y, como en tantos otros casos, cuando el artesano se canse de hacer pulseras y fumar porros charlando con desconocidos en una playa ibicenca, cuando se aburra de criticar el sistema social insensible e injusto en el que vive, volverá a casa, se pondrá un traje, una corbata y se sentará en el puesto de ejecutivo que su padre le ha guardado durante todos estos años.
domingo, 3 de abril de 2011
Las discusiones políticas de 'y tú más'
En estos días en los que la campaña electoral tiene cada vez más fuerza, las discusiones políticas se vuelven más y más habituales. Lo cierto es que, para nuestra desgracia, en ningún momento nos libramos de estas discusiones pero ahora son incluso más molestas y repetitivas. Como el sonido de un mosquito dando vueltas alrededor de la oreja, las discusiones políticas suelen transformarse en un zumbido incoherente en el que lo más normal es que alguien acabe diciendo 'y tú más'.
Llegados a este punto el tema del debate es lo de menos ya que el verdadero objetivo es poner sobre la mesa la mayor cantidad de mierda del rival que sea posible. Si hablamos de escándalos de corrupción cada uno de los bandos políticos se dedicará a criticar los robos de su adversario y así una y otra vez. Eso sí, ninguno de los políticos hará una autocrítica o tratará de resolver el problema por dentro porque no les interesa. Lo que realmente les preocupa y les roba el sueño es conseguir demostrar que el rival roba más que ellos. Y a eso se dedican.
Pero esto no es lo peor. Lo verdaderamente preocupante es que muchas veces consiguen que el ciudadano de a pie entre en su juego y termine repitiendo sus consignas y discutiendo acerca de quién ha hecho las barbaridades más gordas, sin pararse a pensar en que realmente no debería haberse hecho nada de esto.
Utilizar el 'y tú más' como defensa o justificación de errores o delitos propios es algo tan rastrero y miserable como si un psicópata pidiera que no le metieran en la cárcel porque ha matado a menos gente que su compinche. Inlcuso peor porque en muchas ocasiones este tipo de discusiones buscan más ocultar los fallos propios que mostrar los del contrario.
En conclusión. Hasta que los temas políticos no lleven aparejados una profunda autocrítica por parte de todos este tipo de cosas seguirán pasando. Creo que cada vez está más cerca el día en el que un político trajeado se ponga de pie en el parlamento, se aclare la voz, coja su micrófono y diga: 'rebota, rebota y en tu culo explota'.
Llegados a este punto el tema del debate es lo de menos ya que el verdadero objetivo es poner sobre la mesa la mayor cantidad de mierda del rival que sea posible. Si hablamos de escándalos de corrupción cada uno de los bandos políticos se dedicará a criticar los robos de su adversario y así una y otra vez. Eso sí, ninguno de los políticos hará una autocrítica o tratará de resolver el problema por dentro porque no les interesa. Lo que realmente les preocupa y les roba el sueño es conseguir demostrar que el rival roba más que ellos. Y a eso se dedican.
Pero esto no es lo peor. Lo verdaderamente preocupante es que muchas veces consiguen que el ciudadano de a pie entre en su juego y termine repitiendo sus consignas y discutiendo acerca de quién ha hecho las barbaridades más gordas, sin pararse a pensar en que realmente no debería haberse hecho nada de esto.
Utilizar el 'y tú más' como defensa o justificación de errores o delitos propios es algo tan rastrero y miserable como si un psicópata pidiera que no le metieran en la cárcel porque ha matado a menos gente que su compinche. Inlcuso peor porque en muchas ocasiones este tipo de discusiones buscan más ocultar los fallos propios que mostrar los del contrario.
En conclusión. Hasta que los temas políticos no lleven aparejados una profunda autocrítica por parte de todos este tipo de cosas seguirán pasando. Creo que cada vez está más cerca el día en el que un político trajeado se ponga de pie en el parlamento, se aclare la voz, coja su micrófono y diga: 'rebota, rebota y en tu culo explota'.
lunes, 28 de marzo de 2011
Los pseudointelectuales de Internet
Saludos amigos. Qusiera comenzar la vida de este blog hablando de un tema que todos conocemos y que, por supuesto, nos toca los huevos en exceso. ¿A qué me refiero? Pues a los listillos de Internet, a los pseudointelectuales que tienen un blog y hablan como si fuera expertos.
Hacerse un blog hoy en día es algo muy sencillo, hasta yo tengo uno como podéis ver. Pero por desgracia hay mucha gente que en cuanto tiene la oportunidad de escribir y ser leído empiezan a creerse catedráticos. No importa de qué tema sea el blog, el creador siempre sabrá más que cualquier lector que comente sus artículos y siempre llevará razón.
Como a todos nos gustan las cosas sencillas ilustraremos esto con un par de ejemplos. El primero de ellos trata de un amante de las motos. Este tipo abre un blog para compartir su pasión y pronto termina creyendo que es un experto en todo lo relacionado con las motos. En un arranque de inspiración publica un artículo en el que dice que la mejor forma de cuidar una moto es bañarla dos veces al día en agua caliente con sal de frutas. Entocnes llega un mecánico que, indignado, explica formas mejor de cuidar el vehículo, pero el creador del blog, ebrio de sensación de poder y autoridad, niega todas las propuestas del mecánico y defiende a ultranza su ridícula propuesta.
Otra ejemplo, y este sí que es real, es de un creador de blog que afirma con rotundidad que en Occidente no se produjeron guerras entre 1815 y 1914 y que fue el mayor perído de paz de la Historia. Al decirle alguno de sus lectores que hubo guerras como la de Crimea o la Franco-Prusiana, el autor del blog afirma sin complejos que se trataba de pequeños tiroteos entre bandas y no de verdaderas guerras.
Con dos ejemplos bien claros se puede observar hasta dónde puede llegar un creador de blog en la defensa de sus posturas. Hablar en Internet es fácil, de forma sencilla se puede conseguir que personas de lugares muy lejanos lean y opinen sobre los artículos que uno ha publicado pero, amigos, toca los huevos que tanta gente ignorante hable sobre temas sobre los que no tiene ni puta idea y quiera defender posturas estúpidas usando un único argumento; la negación. Porque, amigos, la negación es el argumento más utilizado por los creadores de blog pseudointelectuales. Cuando uno de ellos no sepa que decir inmediatamente usará la negación y responderá 'no' a todos los comentarios de sus lectores.
Pseudointelectuales, listillos creadores de blog, vosotros que usais la negación por sistema, desde aquí os digo que conseguís tocarme los huevos. Un saludo.
Hacerse un blog hoy en día es algo muy sencillo, hasta yo tengo uno como podéis ver. Pero por desgracia hay mucha gente que en cuanto tiene la oportunidad de escribir y ser leído empiezan a creerse catedráticos. No importa de qué tema sea el blog, el creador siempre sabrá más que cualquier lector que comente sus artículos y siempre llevará razón.
Como a todos nos gustan las cosas sencillas ilustraremos esto con un par de ejemplos. El primero de ellos trata de un amante de las motos. Este tipo abre un blog para compartir su pasión y pronto termina creyendo que es un experto en todo lo relacionado con las motos. En un arranque de inspiración publica un artículo en el que dice que la mejor forma de cuidar una moto es bañarla dos veces al día en agua caliente con sal de frutas. Entocnes llega un mecánico que, indignado, explica formas mejor de cuidar el vehículo, pero el creador del blog, ebrio de sensación de poder y autoridad, niega todas las propuestas del mecánico y defiende a ultranza su ridícula propuesta.
Otra ejemplo, y este sí que es real, es de un creador de blog que afirma con rotundidad que en Occidente no se produjeron guerras entre 1815 y 1914 y que fue el mayor perído de paz de la Historia. Al decirle alguno de sus lectores que hubo guerras como la de Crimea o la Franco-Prusiana, el autor del blog afirma sin complejos que se trataba de pequeños tiroteos entre bandas y no de verdaderas guerras.
Con dos ejemplos bien claros se puede observar hasta dónde puede llegar un creador de blog en la defensa de sus posturas. Hablar en Internet es fácil, de forma sencilla se puede conseguir que personas de lugares muy lejanos lean y opinen sobre los artículos que uno ha publicado pero, amigos, toca los huevos que tanta gente ignorante hable sobre temas sobre los que no tiene ni puta idea y quiera defender posturas estúpidas usando un único argumento; la negación. Porque, amigos, la negación es el argumento más utilizado por los creadores de blog pseudointelectuales. Cuando uno de ellos no sepa que decir inmediatamente usará la negación y responderá 'no' a todos los comentarios de sus lectores.
Pseudointelectuales, listillos creadores de blog, vosotros que usais la negación por sistema, desde aquí os digo que conseguís tocarme los huevos. Un saludo.
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