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miércoles, 27 de abril de 2011

Giggs-Raúl

Anoche tuve el placer de ver el partido de semifinales de la Champions que enfrentó al Schalke 04 y al Manchester United. Los ingleses, a pesar de tener algo de mala suerte de cara al gol, dieron un baño al conjunto germano y prácticamente dejan decidida la eliminatoria a falta del encuentro en tierras británicas. Me llevé una alegría porque por detrás del Real Zaragoza (equipo no apto para cardíacos pero al que se sigue con pasión), el Manchester es el equipo que más me gusta.

Pero el tema de hoy no es hablar sobre mis dos equipos favoritos sino de dos leyendas vivas del fútbol que ayer estaban en el terreno de juego del Veltins-Arena. Me refiero, por supuesto, a Ryan Giggs y Raúl González. El galés, que marcó un gol ayer, se encuentra actualmente en su temporada número 21 con los 'Red Devils' y en todo este tiempo ha disputado más de 800 encuentros con la mítica camiseta roja del equipo de Manchester anotando más de 150 goles. Por su parte, Raúl ha permanecido en el Real Madrid 16 temporadas, ha disputado más de 700 encuentros y superado la barrera de los 300 tantos antes de marcharse al Schalke, donde sigue dando guerra.

Los dos jugadores han conquistado una abrumadora cantidad de títulos. El palmarés de Raúl incluye 6 ligas, 4 supercopas españolas, 3 copas de Europa, 2 Intercontinentales y una supercopa de Europa. Giggs ha ganado 11 ligas, 4 copas de la liga, 4 copas inglesas, 8 supercopas de Inglaterra, 2 copas de Europa, 1 supercopa de Europa, una Intercontinental y un Mundialito de clubes. Ninguno de los dos jugadores ha sido expulsado nunca de un terreno de juego y ambos han demostrado una gran profesionalidad sin provocar situaciones desagradables. Dos profesionales con mayúsculas.

Imagino que os estaréis preguntando qué hace esto en 'Lo que me toca los huevos'. Aquí viene la explicación. En el caso de Raúl llevamos ya varios años viviendo una eterna discusión entre los llamados 'raulistas' y los 'antirraulistas'. El jugador nunca ha hablado del tema, aceptando su salida de la selección y esforzándose por seguir rindiendo al máximo nivel. Cierto es que ha tenido temporadas nefastas y que en ocasiones era convocado para jugar con España más por su nombre que por su estado físico. En cualquier caso, el debate sobre su persona no lo ha provocado él sino grupos de fanáticos del fútbol que tenían que endiosar o desprestigiar a un profesional. Forofos que eran incapaces de ver la realidad.

El debate sobre si Raúl es bueno o malo, sobre si debe ir a la selección o retirarse, sobre si debe seguir jugando al fútbol o si realmente no sabe lo que es un balón continúa y se extiende como un virus que todo lo infecta. Hace poco tiempo, cuando David Villa superó la cifra de goles de Raúl con la selección no faltaron los que salieron a insultar a Villa, jugador que ha ayudado a hacernos campeones del mundo y de Europa, porque según ellos todos sus goles se debían a que jugaba rodeado de buenos jugadores y Raúl en su época no. Una discusión que acaba haciendo que a las personas a las que les gusta Villa vean con malos ojos a Raúl y desprestigien a este jugador.

Y la historia se repite siempre. Muchos periodistas (que lo único que hacen es desprestigiar la profesión y dejar en mal lugar a sus compañeros serios) se dedican a crear polémicas donde no las hay, a menospreciar los logros de jugadores rivales o que luchan por superar los records del jugador al que adoran y endiosan, cuando lo más sensato, lógico y conveniente sería reconocer lo que cada uno ha conseguido independientemente de la camiseta que lleve puesta y del escudo al que sea fiel.

Seguro que durante estos días se habla de que Giggs es mejor que Raúl, que Raúl es un cojo, que Giggs es un abuelo con suerte y se critica e insulta a dos jugadores como la copa de un pino para intentar convencernos a los demás de cuál es el mejor. Yo creo que ha llegado la hora de decir basta. Ha llegado la hora de reconocer lo que a cada uno le corresponde y dejarse de cuentos y forofismos baratos. Ayer en el Veltins-Arena no vi al '7 de España', no vi a dos abuelos con suerte, no vi a un matado ni a un tío que mete goles de suerte. Lo que ayer vi en el campo eran dos leyendas del fútbol. Dos profesionales que siempre han sabido el lugar que debían ocupar y no han provocado un escándalo cuando han dejado de ser convocados para la selección, entendiendo que había otros jugadores que debían ocupar ese lugar. Jugadores como David Villa, que aunque a muchos les cueste reconocer, es otro pedazo de jugador. Ya basta de menospreciar los logros de los demás por el color de su camiseta. Raúl y Giggs, Giggs y Raúl, dos jugadores que dentro de 30 años serán recordados por todos los verdaderos amantes del fútbol. Al igual que Villa será recordado por cualquiera que tenga curiosidad por la selección española o le interesen los mundiales de fútbol y los hombres que marcaron los goles en ellos.

Quitémonos de una vez la venda, la camiseta de nuestro equipo favorito y reconozcamos a cada uno lo que se merece. Raúl y Giggs son profesionales que lo siguen dando todo sobre el campo en partidos de primer nivel a pesar de su edad y de haberlo ganado ya casi todo y Villa es un delantero que ha conseguido con sus goles ayudar a los mayores éxitos de nuestra selección. Y esa es la realidad hasta que venga un forofo y empiece a insultar a alguno de estos futbolistas.

jueves, 14 de abril de 2011

Los neo-hippies

Saludos. Hoy tengo ganas de escribir sobre un grupo social que todos conocemos; los hippies. Se pusieron de moda hace ya unas décadas y desde entonces siempre han salido nuevos afiliados a esta corriente ideológica contracultural. Acepto que pueden tener ideas positivas y que actúan de buen corazón, al menos normalmente, pero hay una serie de actitudes suyas que realmente me tocan los huevos, de ahí que les nombre en este blog.

En primer lugar debemos partir de una base y es que la abrumadora mayoría de los que en su día fueron hippies tienen actualmente puestos de trabajo de alto nivel y una posición social superior a la media. Todo esto debería ir contra sus valores pero el dinero, como ya decía Quevedo, es un caballero muy poderoso.

Este tema da para unas cuantas conversaciones largas de esas que suelen desarrollarse en la sobremesa o por la tarde con una cerveza en la mano, pero no quisiera alargarme en exceso, de ahí que trataré el tema de un hippie al que conocí hace unos meses. El tipo en cuestión era un joven artesano que se dedicaba a confeccionar pulseras con trozos de tela que había comprado a una fábrica. Las vendía a unos cinco euros y con ese dinero había estado viviendo en Ibiza y se encontraba cuando le conocí en el sur de Inglaterra. Según contaba, durante su vida en Ibiza se había dedicado a vender sus pulseras a personas que estaban en la playa o pasaban por su puestecillo. El artesano decía que lo que más le gustaba era charlar con sus clientes mientras se fumaban tranquilamente un porro de hierba. No conozco los precios de este producto pero si por cada pulsera de cinco euros vendida el colega invitaba a un porro el negocio no debía ir demasiado bien.

A pesar de que las cuentas no cuadraban, el tío, con gran pasión por la artesanía, seguía viviendo en Ibiza, participando en reuniones musicales con bongos junto al mar y disfrutando de comidas vegetarianas para no dañar animales, a pesar de que la tela que usaba era lana conseguida de la utilización comercial de ovejas. No quiero ni pensar en la cantidad de pulseras que tuvo que vender para poder pagar todos aquellos canutos y conseguir reunir el dinero suficiente para pagar su estancia en el Reino Unido, pero el artesano lo hizo. Había ido a Inglaterra a conocer mundo y aprender inglés pero se quejaba porque el precio de la marihuana era más alto que en Ibiza. Es lógica su preocupación teniendo en cuenta que en el Reino Unido no vendía pulseras ni tenía oficio conocido. Pero, eso sí, nunca le faltaba de nada.

Es aquí donde quería llegar. Estamos ante el caso de un hippie que no trabaja, apenas puede sacar dinero de sus pulseras pero vive a todo tren viajando por España y por Europa y disfrutando de los caprichos que le apetecen. ¿De dónde sale este dinero? Creo que no hace falta ser un Einstein para saber que detrás de la ropa y aspecto contracultural de este joven hay una familia con dinero que le está pagando todas sus experiencias. Y, como en tantos otros casos, cuando el artesano se canse de hacer pulseras y fumar porros charlando con desconocidos en una playa ibicenca, cuando se aburra de criticar el sistema social insensible e injusto en el que vive, volverá a casa, se pondrá un traje, una corbata y se sentará en el puesto de ejecutivo que su padre le ha guardado durante todos estos años.

domingo, 3 de abril de 2011

Las discusiones políticas de 'y tú más'

En estos días en los que la campaña electoral tiene cada vez más fuerza, las discusiones políticas se vuelven más y más habituales. Lo cierto es que, para nuestra desgracia, en ningún momento nos libramos de estas discusiones pero ahora son incluso más molestas y repetitivas. Como el sonido de un mosquito dando vueltas alrededor de la oreja, las discusiones políticas suelen transformarse en un zumbido incoherente en el que lo más normal es que alguien acabe diciendo 'y tú más'.

Llegados a este punto el tema del debate es lo de menos ya que el verdadero objetivo es poner sobre la mesa la mayor cantidad de mierda del rival que sea posible. Si hablamos de escándalos de corrupción cada uno de los bandos políticos se dedicará a criticar los robos de su adversario y así una y otra vez. Eso sí, ninguno de los políticos hará una autocrítica o tratará de resolver el problema por dentro porque no les interesa. Lo que realmente les preocupa y les roba el sueño es conseguir demostrar que el rival roba más que ellos. Y a eso se dedican.

Pero esto no es lo peor. Lo verdaderamente preocupante es que muchas veces consiguen que el ciudadano de a pie entre en su juego y termine repitiendo sus consignas y discutiendo acerca de quién ha hecho las barbaridades más gordas, sin pararse a pensar en que realmente no debería haberse hecho nada de esto.

Utilizar el 'y tú más' como defensa o justificación de errores o delitos propios es algo tan rastrero y miserable como si un psicópata pidiera que no le metieran en la cárcel porque ha matado a menos gente que su compinche. Inlcuso peor porque en muchas ocasiones este tipo de discusiones buscan más ocultar los fallos propios que mostrar los del contrario.

En conclusión. Hasta que los temas políticos no lleven aparejados una profunda autocrítica por parte de todos este tipo de cosas seguirán pasando. Creo que cada vez está más cerca el día en el que un político trajeado se ponga de pie en el parlamento, se aclare la voz, coja su micrófono y diga: 'rebota, rebota y en tu culo explota'.