Por todos es sabido que vivimos en una sociedad que tiene acceso a tal cantidad de fuentes de información que hasta del más mínimo suceso ocurrido en un pueblo remoto aparecen varias noticias, ya sea en medios de comunicación o en blogs o páginas personales de los ciudadanos. Muchas veces se han dado casos de manipulación que han sido aireados por la infinidad de fuentes de información que pueden encontrarse, especialmente desde que existe internet y un alto porcentaje de la población mundial tiene acceso al servicio. De tal forma que sobre cualquier hecho tenemos multitud de opiniones, a veces falsedades, otras manipuladas y otras, sencillamente, de personas que no se quieren creer algo. Es una sociedad tan descreida que siempre surgirán corrientes que nieguen lo que ha pasado, las noticias que les llegan o directamente hablen de conspiraciones orquestadas por masones, la CIA, una sociedad secreta que gobierna el mundo o una raza alienígena.
Un aspecto curioso de estas teorías de la conspiración es que siempre están supuestamente organizadas por grupos o países que caen mal a las personas que creen en ellas. También están los que se las creen porque de esa forma se explica un hecho extraño que él quiere pensar que es cierto. Si alguien odia, por ejemplo, a los Estados Unidos, siempre tenderá a creer las conspiraciones que se atribuyen a este país puesto que es realmente lo que quiere creer, que los estadounidenses son los malos. Si alguien está convencido de que existen los extraterrestres, ante la falta de evidencias creerá todas las conspiraciones de ocultamientos de OVNIS y demás. Descartará rápidamente cualquier explicación alternativa porque no le satisface como la conspiración y, normalmente, rechazará cualquier argumento en contra utilizando la negación o argumentos cada vez más demenciales.
Las teorías conspiranoicas suelen resultar atractivas al público general porque aportan luz a temas desconocidos o poco claros, aunque en muchas ocasiones esa luz que aportan es más fruto del ingenio de un escritor que busca vender más libros o del intento de diversos grupos de arrimar el ascua a su sardina para hacer ganar fuerza sus movimientos, ya sean políticos religiosos o de cualquier otro tipo. A esto se debe añadir que programas de misterio como el de Iker Jiménez alimentan esa curiosidad por temas extraños y, al estar hechos por profesionales, le confieren a estas teorías cierta credibilidad para todo aquel que se las quiera creer.
Llegados a este punto debo decir que lo que realmente me toca los huevos es que haya tanta gente hoy en día que no se cree nada. No importa de qué sea el tema, siempre habrá grupos que te digan que es una conspiración y lo peor de todo es que los que se creen estas teorías tienden a sentirse superiores, como si los mensajes que llegan de todas partes manipularan a la población pero a ellos no. Se creen los únicos capaces de ver la verdad y la luz en un mundo de sombras y te cuentan sus ideas como si fueran verdades reveladas por Dios a través de ellos, que imagino que serán sus profetas. Si un avión cae en el mar ha sido la CIA, si en unas elecciones no ha salido el resultado esperado se trata de una orden dada por el gonierno mundial en la sombra, si un equipo de fútbol gana un partido hay por detrás un amaño con maletines y si los pepinillos del bar de la esquina están muy amargos es porque llevan una sustancia para el control mental. De cualquier tema sale una conspiración.
Lo malo del tema es que algunas de estas conspiraciones han resultado ser ciertas y eso ha dado alas a los conspiranoicos para sacar punta a todos los sucesos. Elvis sigue vivo, Hitler también, nunca se ha llegado a la Luna, la Tierra está hueca y allí dentro vive una raza superior y, por supuesto, Jordi Hurtado está muerto pero grabó miles de episodios de Saber y Ganar. Si mañana inventan una nueva vacuna será una nueva conspiración y los que se lo crean le echarán la culpa de esto a su enemigo favorito, Occidente, los extraterrestres, los masones, la CIA o los comedores de pipas. El caso es que siempre saldrán los que no se creen nada y dicen que ha sido una conspiración. Como siempre se ha dicho, la gente suele creer lo que quiere creerse. En temas de conspiraciones la cosa no iba a ser diferente.
Un saludo.
Iba a comentarte uno de mis clásicos "No lo creo", pero viene más al caso el Villarato, Eurovillarato, Platinato o Blatterato.
ResponderEliminarUn abrazo.
Lo de Blatterato nunca lo había escuchado. Tiene pinta de ser demasiado complicada esa trama jejejje.
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